Oquedad

Oquedad del alma cuando me sumerjo
en una mentira
necesaria
constructora
de una realidad social.

Oquedad del alma cuando el cuerpo opera
como un autómata,
como una hormiga,
como un robot.

Oquedad del alma al apartar anhelos
a un lado
y lo peor,
negarles el derecho
a existir.

Oquedad del alma que, curiosamente
es puente a la plenitud.
Un mirar al abismo
y lanzarse,
encontrando la confianza
en volar…
como en un sueño.

Oquedad del alma
que es muerte
y es vacío.
Que es fin de todo
y es principio
al arrojarme a sus brazos
en una entrega vital.

Oquedad del alma que se pierde y que,
precisamente, porque lo permito,
se encuentra otra vez.

En el quebrarse está
la reconstrucción.

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