Mindfulness, Escritura y Bienestar

Hacia una creatividad integradora

En el camino del cambio personal, habitualmente comenzamos por arrojar lastre, “quitarnos peso”, dejar atrás patrones e historias personales que, con el paso del tiempo, han dejado de tener sentido.

Tras estabilizar la atención e ir adquiriendo una cierta práctica en el acto de “dejar ir”, comprobamos cómo también podemos moldear la mente e impregnarla de cualidades virtuosas (a la vez que somos sencillamente humanos y, por lo tanto, creativos y falibles). En palabras de Rick Hanson, para cuidar el jardín de la mente necesitamos primero quitar las malas hierbas y, después, cultivar las flores.

La creatividad es una de esas cualidades positivas que podemos cultivar. Además, se trata de una habilidad integradora y terapéutica, ya que aglutina nuestra parte luminosa como aquella más velada y nos permite, al conectar ambas, avanzar hacia la sanación.

Podemos fortalecer nuestra capacidad creativa

Solemos relacionar la creatividad con una obra o idea brillante, que parece haber surgido de la nada y cuya autoría procede de alguien que ha nacido con esa capacidad.

Lo cierto, sin embargo, es que ese fruto creativo viene precedido por un proceso psicológico que es complejo y que, a la vez podemos desentrañar.

La clave está en fortalecer los distintos rasgos que conforman la “personalidad creativa”, reconocer en qué etapa del proceso nos encontramos y, sobre todo, practicar, sin apego al resultado, disfrutando del proceso y gozando de la compañía de otras personas con las que compartir camino.

Cuando el individuo está abierto a la totalidad de la experiencia, entonces su comportamiento será creativo
— Carl Rogers

La clave para fortalecer la creatividad es cultivar rasgos como:

  • La apertura a la experiencia

  • La confianza en las propias capacidades

  • El estado de flujo y el dejar ir

  • La desidentificación con respecto al resultado

  • El tono afectivo positivo o “constructivo”

  • El juego

  • El estado de flujo

  • La honestidad y el compromiso con uno mismo

  • La conexión con la vulnerabilidad y el coraje de acercarse a ella

  • La regulación emocional

Las sesiones
son personalizadas

Se adaptarán a las necesidades del consultante, si bien los principales propósitos a trabajar son:

  • Cultivar los rasgos mencionados arriba

  • Reflexionar acerca de las similitudes y diferencias entre mindfulness y creatividad

  • Practicar, a través de la escritura u otras formas de expresión creativa, a partir de textos “disparadores” procedentes de autores que hayan practicado la escritura contemplativa

  • Mentoría, si se solicita, en el desarrollo de proyectos creativos propios

Lo que te llevas

✔ 10 Sesiones individuales de 50 minutos en horario a convenir y a través de videoconferencia

✔Audios de prácticas guiadas

✔ Textos y vídeos para completar la informacíon

✔ Recomendaciones y ejercicios

✔ Disponibilidad entre sesiones para consultas por correo electrónico

Reserva una llamada gratuita para saber más